ENVÍO GRATIS (48 HORAS) a partir de 45€

Yo también estoy cansada del alarmismo sobre las nuevas variantes.

Estoy cansada.

No de la situación (que también), sino de los titulares alarmistas y sus “expertos” anunciando las futuras oleadas de contagios, de muertes de ingresos a causa de la variante X (o a veces son capaces de decir hasta cepa) que está al acecho.

Os voy a explicar por qué estoy cansada y por qué en ningún caso han conseguido conmigo lo que quieren llegar a hacer con la sociedad, que tenga miedo.

Primero vamos a entender qué es una variante.

Todos alguna vez hemos escuchado la famosa frase de “Se tu mejor versión”, y en teoría, siempre intentamos ser mejores en lo que hacemos (o al menos lo intentamos). Pues los virus hacen lo mismo, siempre intentan ser su mejor versión para poder infectar mejor y poder asegurar su supervivencia a lo largo del tiempo y el espacio (cuantos más mejor).

Evidentemente, no tienen cerebro para pensar en ser mejores. Esto es producto del azar, y es que cuantas más veces se multiplique, más probabilidad tiene de cometer errores cuando copia su material genético. Y, a veces, estos errores se pueden convertir en virtudes y hacer que el virus infecte mejor. En el caso del SARS-CoV-2, las mutaciones más importantes que se están produciendo son en la espícula S, esa llave de entrada por la que es capaz de infectar a las células humanas.

Pero pensad por un momento que, si este virus realizara muchos cambios, o uno que hiciese que esta proteína tuviera una forma distinta, muy probablemente ya no funcionaría correctamente y no podría utilizarse como llave de entrada. Es decir, los cambios van a ocurrir, pero tienen un límite ya que si se producen muchos o muy fuertes el virus dejará de ser viable. Siempre se va a encontrar en ese equilibrio que en nuestro caso nos favorece, porque ya os aviso que nuestro sistema inmunitario, tras vencer muchas batallas, sabe como hacer frente a estos cambios y conoce muy bien cuales son las limitaciones de su enemigo.

Se está centrando siempre la atención en los anticuerpos (y solo en algunos), tomándolos como los “protas” de la película y en realidad son actores secundarios. He escuchado mil veces la frase de “no tengo anticuerpos, la vacuna no ha funcionado”, o “los anticuerpos no son tan eficaces frente a la variante X” y esto es un error enorme. No podemos simplificar toda una red de mecanismos y células trabajando en conjunto y luchando en tener o no anticuerpos.

Muchos científicos no nos cansamos de repetir que los anticuerpos no lo son todos que existen células, pero como a día de hoy no existen pruebas tan sencillas y rápidas como las de los anticuerpos, la sociedad solo se centra en lo accesible y lo tangible para ellos (y no los culpo). Todo esto tendría que ser manejado por profesionales, pero en esta pandemia hemos dejado en manos de personas de a pie decisiones sobre vacunación y la posibilidad de realizarse pruebas para ver si se tienen anticuerpos o no de un virus. ¿Alguna vez os habíais planteado haceros estos test para cualquier otro virus o patógeno?… Pues eso.

Pero volvamos a las células memoria.

Los anticuerpos no nacen de la nada, son fabricados por unas células llamadas Linfocitos B que son las que realmente tienen la memoria y las que, si algún día lo necesitas, volverán a fabricar anticuerpos para ti frente a cualquier patógeno que se le cruce por delante. Estas células actúan como soldados de campo de batalla, salen y se ponen a disparar sus anticuerpos para “matar” a todo patógeno que encuentren. Los anticuerpos son solo las balas de una pistola, los que aprietan el gatillo y apuntan son los linfocitos B, y son los que tienen la memoria para saber atacar, al igual que el soldado de una fortaleza.

Estos linfocitos, cuando no hay enemigo a la vista, se meten en sus trincheras a esperar la llegada de una nueva batalla, porque ¿para qué van a estar dando tiros al aire si no hay enemigo a la vista? Basta con tener algún compañero preparado en las torres para avisar de avistamientos. Pues en nuestro sistema inmune igual. No podemos tener anticuerpos continuamente en nuestra sangre listos para matar al enemigo, porque si pensamos en todos los patógenos a los que nos exponemos a lo largo de nuestra vida, y todos los anticuerpos que generamos, nuestra sangre parecería una gelatina y sería inviable. Además del gasto de energía tonto de andar fabricando anticuerpos para nada.

Así que, si disminuyen los anticuerpos es algo NORMAL, esperable y nada preocupante. Y no quiere decir que la vacuna no funcione o que la variante X nos vaya a matar a todos, porque nuestras células memoria seguirán ahí guardadas esperando para atacar.

Pero ¡ojo!, que no son las únicas células memoria que existen, también están los linfocitos T y los hay de dos tipos. Los que matan a las células infectadas sin piedad (arrancando el problema de raíz, si no hay célula el virus no puede multiplicarse) y las que coordinan toda la respuesta e indican si hay que fabricar anticuerpos (sin ellas los linfocitos B no saben trabajar), si hay que atacar en X zona y las que llaman a más refuerzos cuando la cosa se complica. Estas TAMBIÉN tienen memoria, y cuando vuelven a ver a un enemigo conocido, la respuesta es inmediata y súper eficaz, sin dar oportunidad ninguna de que la cosa vaya a peor.

Nuestro sistema inmunitario, cuando se encuentra con algún “enemigo” no solo lo ataca de una forma, pone a disposición todo tipo de armamento atacando por varios puntos. Cuando el SARS-CoV-2 nos infecta, el sistema inmune ataca a todas las moléculas que lo forman, y además, a cada una de ellas por distintos sitios. Fijaos si se emplea a fondo, que sólo para la proteína de la espícula (la llave de entrada y frente a la que se genera respuesta en las vacunas) se reconocen ¡hasta por 23 sitios diferentes! ¿De verdad creéis que el virus va a ser capaz de mutar en esos 23 sitios a la vez tanto como para que las células no lo puedan reconocer?

Para que os hagáis una idea, la variante delta tiene 2 mutaciones que químicamente le confieren más afinidad por la “cerradura” de entrada, y abre mejor las puertas de la célula, pero son solo 2 cambios de los 23 lugares a los que ataca. Esto puede hacer que la respuesta sea algo más lenta, pero desde luego que nunca va a provocar que nuestro organismo se vuelva “ciego” incapaz de detectar que hay virus y darle rienda suelta.

 ¿Y por qué ataca por tantos sitios y no solo por donde se une y ya está?

Pues fijaos, tras mucha experiencia nuestro cuerpo sabe que los virus mutan y pueden cambiar, así que, si yo reconozco varias zonas de una proteína, si cambia una o dos zonas, podré seguir reconociéndola. ¿O vosotros reconocéis a la gente solo por el color de ojos o la forma de su oreja? Nosotros formamos la imagen de un rostro y un cuerpo uniendo distintas partes de un cuerpo, pues nuestras células memoria igual.

¿Y esto dura para siempre? ¿Es así en todo el mundo?  Para siempre no lo sé, pero la mayoría de las vacunas que ahora mismo utilizamos y gracias a las cuales se han eliminado muchas enfermedades, sí duran 30-40 años o incluso más cuando se inyectan intramuscular como las actuales frente al COVID-19. De momento sabemos que duran todo lo que llevamos desde que comenzamos la vacunación, y yo creo que durará mucho más.

En cuanto a la segunda pregunta, no puedo decir que sí. Cada persona somos un mundo, y no se puede decir blanco o negro. Existirán casos donde las vacunas no funcionen correctamente, en los que no se genere suficiente memoria celular por cualquier motivo, enfermedades con más dificultades, la edad, el entorno, la genética…en general, factores que desconocemos y que pueden afectar a la eficacia de la vacuna. Lo que es seguro, es que, si no nos vacunamos, no generaremos memoria frente a este virus y nuestro riesgo será infinitamente mayor que si nos vacunamos, y así se está demostrando.

De verdad, confiad en vuestro sistema inmunitario, no entréis en pánico con cada variante que aparezca porque nunca van a dejar de aparecer nuevas variantes, recordad que el virus siempre va a evolucionar y cambiar, igual que nosotros lo hacemos a lo largo de nuestra vida, pero nunca dejamos de ser nosotros. Es complicado con tanto titular, con conceptos científicos desconocidos, con opiniones distintas en cada lugar, pero lo importante es siempre ir al dato, a la ciencia y a las fuentes oficiales.

Las vacunas siguen protegiendo, de esta y de las demás variantes. Siguen evitando muertes, vaciando hospitales y permitiendo muy poco a poco la vuelta a la normalidad, y así lo demuestra la EVIDENCIA científica.

17 comentarios

  1. Muchas gracias.a mi me ayuda mucho tus aclaraciones yo soy una madre y abuela no tengo ningún conocimiento cientiyni nada pero pienso qué los expertos soy vosotros y por eso te sigo en instagram ,yo no tengo web , muy agradecida por tus aclaraciones.

  2. Qué sencillito parece cuando lo explicas tú, jeje. Gracias por el esfuerzo que te tomas para informar de manera didáctica y objetiva y para desarticular los mitos y las falacias a las que estamos expuestos en los medios de comunicación, o de confusión, según se mire 😉

  3. Me parece súper interesante toda la información ya que como bien dices nos quedamos con el concepto de los anticuerpos pero no sobre la memoria de las células. Me encanta como lo explicas todo de una forma sencilla para gente normal.
    Gracias por todo lo que haces.
    Es una suerte tener gente que enseña tan bien y tan claro de forma desinteresada.

  4. Muy claro todo.
    Pues realmente el miedo que nos meten lo único que hace es disminuir nuestras defensas , cosa que es contraproducente. Asi pues proteccion y responsabilidad.
    Fuera el miedo.

  5. y los covid asintomáticos?? son los linfocitos B naturales de nuestro sistema los que nos han defendido?? lo volverían a reconocer y neutralizar una segunda vez?

  6. Eres una máquina explicando conceptos complicados para profanos en la materia. Te admiro mucho. Muchísimas gracias por tu gran labor y todo tu esfuerzo y ganas de divulgar verdades científicas

  7. Hola Lucía, gran trabajo de divulgación científica, el que realizas. Soy biólogo docente y trato de explicarles a mis alumnos como funciona el sistema inmunológico para que entiendan la realidad, las virtudes y los errores de los organismos ( exceptuando a los virus por determinadas particularidades). Hay un libro que mando leer a mis alumnos de bachillerato titulado “Un día en la vida de un virus”, muy interesante, de fácil lectura, de echo el autor así lo hace saber al inicio de su lectura. Muy recomendable pq ayuda a tener una visión y sobre todo una cultura científica de la sociedad, que puede evitar mal entendidos, euforia, negacionismo, etc. Enhorabuena por tus post!!?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *